jueves, 2 de septiembre de 2010

Museo Nacional de la Máscara

Museo Nacional de la Máscara

Ubicación:
Villerías 2
Plazoleta del Carmen
Centro Histórico
CP 78000, San Luis Potosí, San Luis Potosí
Tels. (444) 812 30 25
Fax 812 30 25




Datos generales
Exhibe una amplia colección de máscaras mexicanas donadas por el humanista e ingeniero Víctor José Moya Rubio las cuales representan a las múltiples tradiciones y a los personajes históricos y simbólicos de la cultura popular mexicana. El inmueble que lo alberga fue construido como casa habitación en 1898 por el ingeniero
Enrique Campos y remodelado en 1981 por el arquitecto Fernando Valdez Lozano. A lo largo de los años albergó a las oficinas del Ministerio Público Federal, la Liga de Comunidades Agrarias, el Consejo de Minería y Telégrafos Nacionales de México, hasta que el 4 de marzo de 1982 fue inaugurado como museo. Está clasificado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) como monumento histórico. Cuenta con dos salas permanentes dedicadas a la máscara prehispánica y la máscara mestiza, respectivamente, y una sala temporal. Su acervo se integra por más de mil máscaras y 25 vestuarios de danza; incluye una sencilla serie de máscaras asiáticas, principalmente de la India. En sus instalaciones se llevan a cabo conciertos, conferencias, presentaciones editoriales y concursos de arte. Ofrece visitas guiadas, cursos y talleres de pintura, cartonería y de elaboración de máscaras y alebrijes.


Historia
Establecido en un viejo edificio del siglo XIX, este museo está considerado entre los mejores del país por la rareza y cantidad de su colección, que se compone de cerca de un millar de máscaras procedentes de casi
todos los rincones de México. La muestra se complementa además con una sencilla serie de máscaras asiáticas, principalmente de la India. Magia y tradición se entremezclan con el ancestral simbolismo de ritos ya perdidos en el tiempo, y suplantados por nuevos y complejos sincretismos en los que el mandato del ingenio popular se hace presente en cada falso rostro. En ellos se representa por igual a viejas deidades prehispánicas, al fiero demonio -sacralizado y ridiculizado al mismo tiempo- de los conquistadores; a santos, ángeles y querubines, y a toda una pléyade de seres fantásticos que a veces viven solamente en la imaginación del diestro artesano.







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